PARTE I. GLOSA.“Dieciséis educadoras de Cabezón de la Sal, Torrelavega, Puente San Miguel, Puentenansa, Serna de Iguña, Rubayo, Santillana del Mar y Treceño se ha quitado la ropa para ayudar a los más necesitados en un acto solidario con los niños del tercer mundo” dice la
noticia de
El Diario Montañés, con falta de concordancia incluida. No sé por qué, pero lo de que unas docentes –en este caso maestras de Primaria- hagan un posado sugerente sin ropa para un calendario “se veía de venir” que dice el castizo.
Sigue la noticia diciendo: “Las improvisadas modelos no han dudado en posar desnudas en un calendario basado en Los derechos del niño, cuya recaudación irá a parar a lo que ellas mismas llaman
Proyecto Machupicchu. Su objetivo es cubrir los estudios universitarios y manutención de los muchachos y muchachas que cada año terminan sus estudios secundarios en la casa de acogida de las Hermanas Carmelitas Misioneras en Quellouno (Perú). «Se trata de que estos niños y niñas puedan seguir estudiando y no tengan que volver al trabajo mísero en el campo y puedan mejorar sus vidas y la de sus familias», comenta la impulsora de la iniciativa, Aurora Vallejo.”
La noticia termina diciendo: “Pero la solidaridad de estas mujeres no se queda en este almanaque. Para diciembre programan ya una 'fiesta de Prenochevieja' con la que esperan recaudar más fondos para su «proyecto de buenas intenciones»”.
PARTE II. EPÍSTOLA.
Queridas amigas:
Antes de nada os voy a tutear.
Os envío esta epístola para felicitaros efusivamente por la idea de hacer un calendario con vuestras aportaciones.
Vuestra iniciativa me certifica una de las ideas que me rondan desde hace años en la cabeza: hoy en día en la docencia vale todo. Vale todo, eso sí, que exhale ese tufillo melifluo, almibarado y pastelero. Eso de que la docencia huela a tiza, a folio tintado y a niños que llevan dos horas reteniendo el orín en la vejiga es una vulgaridad pasada de moda. Vosotras sois tan estupendas de la muerte que habéis inaugurado la escuela en papel cuché, la escuela playboy y la transversalidad a lo Helmut Newton.
Lástima que entre las compañeras de centro no todas den la talla para salir en estos posados superestéticos, pero es su problema. Será cuestión de que en las escuelas de Magisterio hagan un casting previo para que la admisión sea más rigurosa, o sea, que con las notas de la selectividad se cuela cada cardo borriquero que no veas. O sea.
Con respecto a los próximos planes, y si no es inmiscuirme mucho en vuestros asuntos, yo os propondría desde aquí que para diciembre hagáis un espectáculo de boys solo para mujeres, tipo despedida de soltera, con mucha nata y cubalibres a tutiplén, para que no se produzca una ruptura sistémica en el grado de consecución de los objetivos y tenga continuidad el desarrollo de las competencias básicas, especialmente la “Competencia en el conocimiento y la interacción con el mundo físico”, que vosotras habéis iniciado.
Pero eso sí, compañeras, que quede bien contemplada esta actividad en la programación, no vaya a ser cosa que venga un inspector quisquilloso de esos que se ferian por todos los centros y se ponga a hacer circo en un claustro o en una reunión de coordinación de órganos docentes y le dé también por bambolear el órgano propio en dichas reuniones.
Asimismo también propongo que os dirijáis al Director General de Renovación Educativa para que en el próximo concurso de traslados vuestro acto de solidaridad para con los niños y niñas del Quellouno sea reconocido como mérito en el apartado de “Experiencia en actividades de innovación e investigación educativa” y que el calendario, aunque no tenga el ISBN, pueda ser alegado como una publicación relacionada con la organización escolar, el currículo y los planes y proyectos institucionales.
También animaría a que las personas humanas de sexo masculino de vuestros centros se propongan hacer otro acto de solidaridad, previo paso por el gimnasio para endurecer las carnes y no quedar a la altura del betún con respecto al Cuerpo de los Bomberos, ya que siempre hay una causa solidaria por emprender en este mundo y un entuerto por desfacer.
Por último, y espero no ser demasiado impertinente, me atrevería a sugerir que cambiarais o reformularais el título Proyecto Machupicchu que vosotras mismas habéis otorgado a la benéfica obra de solidaridad para con los niños y niñas peruanas, porque no hay que ser muy ducho en el lenguaje ni muy avezado en la eutrapelia para sospechar que el calificativo Machupicchu puede ser susceptible de equívocas alteraciones vocálicas que denoten una plétora de sangre en los cuerpos cavernosos del miembro viril sobrevenida por la contemplación de la lozanía de vuestro cuerpo mostrado en todo su esplendor.
En espera de nuevas noticias, se despide su seguro servidor de Internet.