jueves 3 de diciembre de 2009

Viva la vida

Camino del Estadio Olímpico de Roma en donde iban a disputar la final de la Liga de Campeones el pasado mes de mayo, Pep Guardiola, el seny que dirige con tan buen tino el Fútbol Club Barcelona, hizo poner al chófer del autocar la canción de Coldplay "Viva la vida" para motivar a sus jugadores, convirtiéndose desde ese momento en un segundo himno para la afición.
Y llegó el presidente del club y se lo tomó ad pedem litterae.

Glosa gongorina
Cinturita de avispa y salvavidas de adiposos tejidos, Laporta es a Dánae como el champán es a la lluvia de oro, Zeus mediante. Ambos engendraron sendos frutos del derrame: la segunda, a Perseo; a Melopea, el primero. Cornucopia de felicidad, del gálico champán G. H. Mumm, francés, no a 99 sino a 100 euros la botella, Laporta coloniza de aljófares si no perlas escogidas el albo hábito talar en el caliginoso seno de la noche autumnal barchinonense.

Transliteración prosaica a lo Dámaso Alonso
“Laporta borracho y sudando como un gorrino en Luz de Gas está en Facebook. Regístrate en Facebook para conectarte con Laporta borracho y sudando como un gorrino en Luz de Gas”.
Glosa conceptista
Laporta, la porta de veras.

(Por cierto, ¿quién está quitando en Google estas fotografías ilustrativas del carpe diem laportiano?).

domingo 29 de noviembre de 2009

Lección magistral

Aunque quizás ya muchos lo hayáis visto, aquí está la clase magistral del juez de menores de Granada Emilio Calatayud para su divulgación y delectación. En diez minutos de intervención en román paladino se establece un certero diagnóstico de los problemas educacionales que nos aquejan que vale más que todos los tratados e informes de sociología, psicología y psiquiatría infantil de los últimos veinte años.

miércoles 25 de noviembre de 2009

Una de diagnóstico educativo

España incumple todos los objetivos que se marcó la Unión Europea para mejorar los sistemas educativos en 2010 e incluso empeora en los más importantes, como las tasas de abandono escolar o el nivel de comprensión lectora, según un informe sobre reformas educativas publicado por la Comisión Europea.
El Ejecutivo comunitario atribuyó los malos resultados de España a la llegada masiva de inmigrantes durante los últimos años, que son más susceptibles al abandono escolar y a tener problemas de comprensión lectora por constituir uno de los grupos sociales más desfavorecidos; y al fuerte crecimiento experimentado por la economía española hasta el inicio de la crisis, que alejaba a los jóvenes del sistema escolar por la facilidad de encontrar un puesto de trabajo y ganar dinero.
Pese a todo, España ha adoptado "reformas importantes" en el sistema educativo durante los últimos años para afrontar los problemas de lectura y de abandono escolar, aunque los resultados de estas reformas no se ven "de la noche a la mañana", según resaltó un responsable del departamento de Educación del Ejecutivo comunitario, Anders Hingel. A su juicio, en el próximo informe PISA podría ya ponerse de manifiesto que estas reformas "han tenido un efecto positivo y han mejorado el nivel de lectura".
La UE se marcó cinco objetivos en materia de educación que deberían alcanzarse como muy tarde en 2010: situar la tasa de abandono escolar por debajo del 10%; reducir al menos un 20% el porcentaje de alumnos con problemas de comprensión lectora; lograr que al menos el 85% de los jóvenes completen la educación secundaria; aumentar en un 15% el número de diplomados en matemáticas, ciencias y tecnologías; y lograr que el 12,5% de la población adulta participe en formación continua.
Por lo que se refiere al primer objetivo, España no sólo no ha logrado reducir la tasa de abandono escolar sino que ésta ha aumentado del 29,1% en el año 2000 al 31,9% en 2008, frente al 14,9% de media de la UE. Únicamente Malta (39%) y Portugal (35,4%) registran peores resultados que España. Los Estados miembros con menos abandono escolar son Polonia (5%), Eslovenia (5,1%) y República Checa (5,6%).
España también retrocede posiciones en materia de comprensión lectora. La tasa de alumnos de 15 años con problemas de lectura aumentó del 16,3% en el año 2000 al 25,7% en 2006 (frente al 24,1% de media comunitaria). En este caso, los farolillos rojos son Rumanía (53,5%) y Bulgaria (51,1%), mientras que la clasificación la encabezan Finlandia (4,8%) e Irlanda (12,1%).
En 2008, sólo el 60% de los jóvenes españoles de 22 años han completado la educación secundaria no obligatoria, muy lejos del objetivo del 85% marcado por la UE y muy por debajo de la media comunitaria del 78,5%. Pero además, el porcentaje ha descendido desde el 66% que se registraba en España en 2000. De hecho, España es el tercer país de la UE con peores resultados en materia de educación secundaria no obligatoria, sólo superada por Malta (53%) y Portugal (54,3%). En este objetivo, los países mejor situados son Eslovaquia (92,3%) y Polonia (91,3%).
España sí que ha logrado aumentar en un 12,4% el porcentaje de diplomados en matemáticas, ciencia y tecnología entre 2000 y 2007. Pero aún así incumple el objetivo y se sitúa por debajo de la media de la UE (33,6%). Los peores resultados corresponden a Francia (+7,4%) y a Irlanda (-3,6%), mientras que los mejores son Portugal (+164%) y Eslovaquia (+129,9%).
Finalmente, España ha aumentado el porcentaje de población adulta que participa en formación continua desde el 4,1% en 2000 hasta el 10,4% en 2008, aunque en los últimos años la tendencia al alza se ha estancado y tampoco se alcanza el objetivo del 12,5%. Bulgaria (1,4%) y Rumania (1,5%) son los Estados miembros peor clasificados en el ranking, mientras que Dinamarca (30,2%) y Finlandia (23,1%) ocupan las posiciones de cabeza.
El informe de Bruselas evidencia además que la inversión pública de España en educación (4,28% del PIB en 2006) está por debajo de la media comunitaria (5,05%) y además ha permanecido estancada durante los últimos años. Las cifras españolas quedan muy lejos de las de los Estados miembros punteros como Dinamarca (8%), Suecia (6,85%) o Finlandia (6,14%).
En estos momentos, sólo Finlandia cumple ya los cinco objetivos marcados para 2010, mientras que Polonia, Suecia y Eslovenia se encuentran cerca.

[A partir de http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/sociedad/espana-incumple-todos-los-objetivos-educativos-ue-2010]

domingo 22 de noviembre de 2009

Siempre quise ir a L.A.

Poco aplicado para dedicarse al baloncesto, pero demasiando alto como para pasar inadvertido, Loquillo era un chico de barrio que quiso tener una banda de rock y vio muy pronto cumplido su sueño. Quiso el destino que se cruzara en su vida un personaje excepcional que se convirtió desde el primer momento en el cerebro de la banda: Sabino Méndez, el hijo de un emigrante asturiano que trabajaba como estibador en el puerto de Barcelona. En realidad, todo en esa banda de trogloditas recuerda a los estibadores de puertos y al rostro demacrado de Marlon Brando en la última escena de “La ley del silencio”.
Sabino era el ventrílocuo que ponía la voz y Loquillo era el muñeco que movía los labios. Y en una tarde desengañada de principios de los ochenta, de esas en que el cielo se ha hecho añicos y la bóveda celeste se cae a trozos, Sabino compuso “Cadillac solitario”.
Esta canción se ha hecho mítica por su capacidad para construir un imaginario que de antemano sabemos que es imposible alcanzar: visitar Los Ángeles, conducir un cadillac largo como una barcaza de desembarco y compartir el asiento de atrás con una rubia. Al oír la canción sentimos el vértigo de volar por unos minutos sobre una alfombra persa.
Cuando compuso esta canción, Sabino Méndez partió de una realidad prosaica y la transformó en algo sublime e idealizado, lo mismo que don Quijote en el primer capítulo de la obra. Don Quijote transformó la vida en literatura, del mismo modo que Sabino hizo lo propio con la música. Y desde la Barcelona amarga del desengaño imaginó las playas blancas de California y el resol de los bulevares de Los Ángeles cuando cae la tarde. El Mervellé que tenía a sus pies no era un barrio de charnegos; en realidad, era una de las lomas doradas de Beverley Hills. Aquella noche de llanto no conducía un Cadillac; posiblemente fuera un coche-cuadrilátero, tipo renault cinco o un infame simca mil. La rubia que vino a probar el asiento de atrás posiblemente ni existiera; era un postizo del sentimiento para ocultar la realidad y esperar a ver si la llegada de las primeras luces del día traía un poco de consuelo. Esa desolación universal que exhala la canción es también el final de la verbena del Pijoaparte.
Este mismo empeño quijotesco de convertir la vida en arte lo llevaron hasta sus últimas consecuencias. En una reciente entrevista al alimón Loquillo y Sabino Méndez comentaban los problemas con el fisco que habían tenido y seguían teniendo casi todos los miembros de la banda. Mientras el dinero de los discos y de los conciertos les entraba a espuertas, ninguno de ellos se preocupó de cumplimentar la declaración de la renta ni de estar al corriente del pago de tributo alguno. Cuando el entrevistador, perplejo, les preguntó cómo podía ser eso posible, el gran Sabino contestó con una lógica implacable: ellos nunca habían oído que las grandes bandas de rock and roll dedicaran un solo minuto de su existencia a realizar estos trámites. ¿Cómo se les podían exigir esas tareas a ellos, que tenían la potestad de arrojar por la ventana las cómodas de los hoteles de lujo y el derecho de pernada sobre las camareras de los moteles de carretera? La respuesta de Sabino Méndez fue análoga a la que don Quijote dio al ventero que le exigió el pago de su estancia: no podía pagarle porque él no había leído en ningún libro de caballerías que los caballeros andantes llevaran dinero.
Ahora, en una de las curvas de la carretera que sube al Tibidabo, el Ayuntamiento de Barcelona ha instalado un Cadillac solitario en donde las parejas y las cofradías del rockabilly se hacen fotos de recuerdo. No me importaría hacerme una. Es más. lo tengo decidido: el día que quiera llorar un desengaño me iré a las laderas del Tibidabo, ese despeñadero de ángeles caídos.

sábado 14 de noviembre de 2009

De rerum novarum

PARTE I. GLOSA.
“Dieciséis educadoras de Cabezón de la Sal, Torrelavega, Puente San Miguel, Puentenansa, Serna de Iguña, Rubayo, Santillana del Mar y Treceño se ha quitado la ropa para ayudar a los más necesitados en un acto solidario con los niños del tercer mundo” dice la noticia de El Diario Montañés, con falta de concordancia incluida. No sé por qué, pero lo de que unas docentes –en este caso maestras de Primaria- hagan un posado sugerente sin ropa para un calendario “se veía de venir” que dice el castizo.
Sigue la noticia diciendo: “Las improvisadas modelos no han dudado en posar desnudas en un calendario basado en Los derechos del niño, cuya recaudación irá a parar a lo que ellas mismas llaman Proyecto Machupicchu. Su objetivo es cubrir los estudios universitarios y manutención de los muchachos y muchachas que cada año terminan sus estudios secundarios en la casa de acogida de las Hermanas Carmelitas Misioneras en Quellouno (Perú). «Se trata de que estos niños y niñas puedan seguir estudiando y no tengan que volver al trabajo mísero en el campo y puedan mejorar sus vidas y la de sus familias», comenta la impulsora de la iniciativa, Aurora Vallejo.”
La noticia termina diciendo: “Pero la solidaridad de estas mujeres no se queda en este almanaque. Para diciembre programan ya una 'fiesta de Prenochevieja' con la que esperan recaudar más fondos para su «proyecto de buenas intenciones»”.

PARTE II. EPÍSTOLA.
Queridas amigas:
Antes de nada os voy a tutear.
Os envío esta epístola para felicitaros efusivamente por la idea de hacer un calendario con vuestras aportaciones.
Vuestra iniciativa me certifica una de las ideas que me rondan desde hace años en la cabeza: hoy en día en la docencia vale todo. Vale todo, eso sí, que exhale ese tufillo melifluo, almibarado y pastelero. Eso de que la docencia huela a tiza, a folio tintado y a niños que llevan dos horas reteniendo el orín en la vejiga es una vulgaridad pasada de moda. Vosotras sois tan estupendas de la muerte que habéis inaugurado la escuela en papel cuché, la escuela playboy y la transversalidad a lo Helmut Newton.
Lástima que entre las compañeras de centro no todas den la talla para salir en estos posados superestéticos, pero es su problema. Será cuestión de que en las escuelas de Magisterio hagan un casting previo para que la admisión sea más rigurosa, o sea, que con las notas de la selectividad se cuela cada cardo borriquero que no veas. O sea.
Con respecto a los próximos planes, y si no es inmiscuirme mucho en vuestros asuntos, yo os propondría desde aquí que para diciembre hagáis un espectáculo de boys solo para mujeres, tipo despedida de soltera, con mucha nata y cubalibres a tutiplén, para que no se produzca una ruptura sistémica en el grado de consecución de los objetivos y tenga continuidad el desarrollo de las competencias básicas, especialmente la “Competencia en el conocimiento y la interacción con el mundo físico”, que vosotras habéis iniciado.
Pero eso sí, compañeras, que quede bien contemplada esta actividad en la programación, no vaya a ser cosa que venga un inspector quisquilloso de esos que se ferian por todos los centros y se ponga a hacer circo en un claustro o en una reunión de coordinación de órganos docentes y le dé también por bambolear el órgano propio en dichas reuniones.
Asimismo también propongo que os dirijáis al Director General de Renovación Educativa para que en el próximo concurso de traslados vuestro acto de solidaridad para con los niños y niñas del Quellouno sea reconocido como mérito en el apartado de “Experiencia en actividades de innovación e investigación educativa” y que el calendario, aunque no tenga el ISBN, pueda ser alegado como una publicación relacionada con la organización escolar, el currículo y los planes y proyectos institucionales.
También animaría a que las personas humanas de sexo masculino de vuestros centros se propongan hacer otro acto de solidaridad, previo paso por el gimnasio para endurecer las carnes y no quedar a la altura del betún con respecto al Cuerpo de los Bomberos, ya que siempre hay una causa solidaria por emprender en este mundo y un entuerto por desfacer.
Por último, y espero no ser demasiado impertinente, me atrevería a sugerir que cambiarais o reformularais el título Proyecto Machupicchu que vosotras mismas habéis otorgado a la benéfica obra de solidaridad para con los niños y niñas peruanas, porque no hay que ser muy ducho en el lenguaje ni muy avezado en la eutrapelia para sospechar que el calificativo Machupicchu puede ser susceptible de equívocas alteraciones vocálicas que denoten una plétora de sangre en los cuerpos cavernosos del miembro viril sobrevenida por la contemplación de la lozanía de vuestro cuerpo mostrado en todo su esplendor.
En espera de nuevas noticias, se despide su seguro servidor de Internet.

domingo 8 de noviembre de 2009

El descubrimiento del absurdo

Lógicamente no pude verla cuando se estrenó —corría el año 72— porque todavía era muy pequeño, pero no creo que llegara a los diez años cuando en casa me dieron licencia especial para ver esa cinta que iba a impactarme de una manera brutal y decisiva. Me refiero a La cabina, el cortometraje de A. Mercero protagonizado por José Luis López Vázquez, a quien con estas líneas quiero rendir un homenaje.
Recuerdo que aquella noche de infancia, de televisión única y en blanco y negro, mi padre accedió a dejarme ver la cinta a pesar de que tenía dos rombos y a pesar de que se pasaba en un horario tardío para un niño. Mi padre, que ya la había visto en su momento, me lo dejó bien claro: “Al final salen unas imágenes que te van a traer pesadillas por la noche”. Aun así, la avidez por ver esa película fue superior al pánico que horas después, ya acostado, iba a padecer.
La visión de La cabina aquella noche provocó en mí un impacto similar al que produjo Un chien andalou en los espectadores que el 6 de junio de 1929 estaban en el patio de butacas del Studio des Ursulines de París.
Curiosamente las imágenes que alimentaron mis pesadillas en las noches siguientes no fueron las del final de la película como vaticinó mi padre —los esqueletos con traje desparramados en el escaso medio metro cuadrado de la cabina, los ahorcamientos con el cable del teléfono—, sino las de la primera mitad, aquellas que transcurren bajo la luz implacable del sol mediterráneo y en una plaza pública cada vez más poblada de espectadores.
Además del impacto de las imágenes, aquella noche realicé con la inocencia del niño dos grandes descubrimientos.
En primer lugar, descubrí que mi padre ya no tenía respuestas para todo. Cuando López-Vázquez se quedó encerrado en la cabina, yo le pregunté por qué no podía salir si unas secuencias antes su hijo había entrado en ese mismo cubículo para recoger una pelota y había salido sin problemas; le pregunté también por qué la gente que se agolpaba alrededor de la cabina no lo ayudaba a salir, por qué no forcejeaban con la puerta, por qué no rompían el cristal… Ante todas estas preguntas, formuladas con toda la lógica que puede tener un niño de esa edad, mi padre enmudeció y se limitó a decirme que ése era el truco de la película y lo que le daba razón de ser. Con el tiempo encontraría la palabra exacta para vestir esa desazón: el absurdo.
El segundo descubrimiento no fue menos trascendental. Al rebobinar en la mente la película, caí en la cuenta de que las imágenes y las sensaciones vividas eran muy parecidas a las que a veces se reproducían en mis sueños y perduraban hasta la llegada de la vigilia. Y descubrí con asombro que era la primera vez que la realidad exterior se sincronizaba con la realidad que poblaba mis sueños.

miércoles 4 de noviembre de 2009

De la memoria petrificada

Hay personas tan longevas que llegan a presidir los actos de su propio centenario.
Hay personas tan longevas que parece que van a estar siempre entre nosotros. Su longevidad se hace rutina, cotidianeidad, presencia solitaria de alguien que sabes que todavía respira y está siempre a mano para refrescar un recuerdo de otro tiempo.
Hay personas tan y tan longevas que uno sólo las recuerda de mayores, con setenta años o más, en esa época en que les toca recoger premios y asistir a actos de homenaje. Por eso cuando las ve en fotografías con treinta —o menos— años de edad se produce una sensación de extrañeza.
"Ayala nunca fue joven", parece decirnos el subconsciente, sino un anciano de piel traslúcida y arrugada, de rostro amable —a pesar de tener napia aguileña— que se había ido dejando los rasgos del habla granadina por la cantera de los años.
Tras la muerte de Francisco Ayala —y la de Pepín Bello en enero de 2008, también con sus 103 años a la espalda— uno cae en la cuenta de que ya no habrá más testigos directos de los que vivieron la Edad de Plata en primera fila. A partir de ahora, todo lo que conozcamos de ese tiempo por tantos conceptos irrepetible será material de segunda mano. Tras la muerte de Francisco Ayala la Edad de Plata se ha quedado de repente petrificada en mármol, convertida para siempre en una colección de fósiles prestados. Tras la muerte de Francisco Ayala la Edad de Plata ha pasado a tener el mismo rango en la memoria que el Romanticismo, la Edad de Oro o el Mester de Clerecía.